Opositora Democracia Cristiana bielorrusa celebra su asamblea constituyente

Un nuevo partido opositor, la Democracia Cristiana de Bielorrusia, celebró hoy su asamblea constituyente en la capital bielorrusa, Minsk, en la que participaron más de 200 delegados de todo el país.

Esta nueva formación política eligió como símbolo la estrella de Belén sobre una bandera de tres franjas horizontales, blanca, roja y blanca, una enseña nacional no oficial de Bielorrusia.

Los copresidentes del partido, Georgui Dmitruk, Alexéi Shein, Vitali Rimashevksi y Pável Severinets, son conocidos líderes opositores.

En su discurso ante la asamblea constituyente en el palacio de la cultura de la fábrica de tractores de la capital bielorrusa, Severinets señaló que el nuevo partido debe ser considerado "no como oposición, sino como una alternativa a las autoridades bielorrusas existentes", informó desde Minsk la agencia rusa Interfax.

Durante la sesión también se decidió que si el partido es registrado de forma oficial, la Democracia Cristiana de Bielorrusia participará en las próximas elecciones presidenciales.

Una delegación del Parlamento Europeo informó recientemente tras un viaje a Bielorrusia de que la situación de los derechos humanos en el país es todavía preocupante, así como la presión política que sufren los activistas democráticos y los periódicos independientes.

La delegación aseguró a su regreso que las autoridades nacionales han dado algunos "pasos positivos" como la liberación de presos políticos, la creación de dos periódicos independientes y el registro del movimiento "Por la libertad", además del "no reconocimiento" de las regiones separatistas georgianas de Osetia del Sur y Abjasia.

También el alto representante de Política Exterior y de Seguridad de la UE, Javier Solana, viajó a Bielorrusia, donde se entrevistó con su presidente, Alexandr Lukashenko, así como con dirigentes de la oposición bielorrusa.

El líder del movimiento opositor Por la libertad, Alexandr Milenkévich, dijo que Solana aseguró que Bielorrusia tiene que cumplir antes varios puntos para acercarse a la UE.

La visita del alto representante para Política Exterior y Seguridad de la UE es el primer contacto de este nivel entre Bielorrusia y Bruselas después de que, en 1996, la Unión Europea renunciara a cooperar con Minsk.

En noviembre de ese año Lukashenko convocó un referéndum constitucional para postular a un tercer mandado, cuyos resultados fueron declarados fraudulentos por observadores de la Unión Europea y Estados Unidos.

El 2006 la UE impuso sanciones económicas a Bielorrusia y restricciones de visados para los funcionarios del régimen de Lukashenko, a quien EEUU llegó a calificar de "el último dictador en Europa".

El año pasado las autoridades bielorrusas dieron algunos pasos para mejorar sus relaciones con Occidente, como la liberación de algunos presos políticos.